Ir al contenido principal

Ecuación de Cambridge

Ecuación de Cambridge


La ecuación de Cambridge se basa en la asunción que la cantidad de circulante depende en la demanda de dinero en lugar de la oferta de dinero. Adicionalmente asume que el dinero actúa como un medio de atesoramiento o conservación de valor y su movimiento depende de la conveniencia de mantener dinero en efectivo. Todo eso enfatiza la cantidad de dinero que los individuos (incluyendo las empresas) demandan a fin de mantener sus actividades económicas. En la versión "clásica" de Irving Fisher el dinero se mueve a una tasa fija y sólo sirve como un medio de cambio.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Teoremas fundamentales de la economía del bienestar

Teoremas fundamentales de la economía del bienestar Hay dos teoremas fundamentales de la economía del bienestar. El primero afirma que cualquier equilibrio competitivo o walrasiano3 lleva a una situación de asignación de recursos económicos que es eficiente de acuerdo con Pareto. El segundo teorema es el inverso del primero. Afirma que cualquier asignación eficiente u óptimo de Pareto es obtenible por (y sostenible en) un equilibrio competitivo. A pesar de la aparente simetría de ambos teoremas, en realidad el primero es mucho más general que el segundo, requiriendo supuestos más débiles

Condición de Samuelson

Condición de Samuelson Por Condición de Samuelson se entiende en el contexto de la Economía del bienestar-la relación óptima de producción y distribución entre bienes privados y bienes públicos (entendidos como aquellos proveídos por la autoridad publica). Cuando esta relación se satisface, la condición implica que subsecuentes substituciones de bienes públicos por privados (o viceversa) resultarían en una disminución de la utilidad común o social o general.

Ley de hierro de los sueldos

Ley de hierro de los sueldos La ley de hierro de los sueldos, también conocida como ley de bronce de los salarios, fue una teoría económica expuesta por algunos economistas clásicos a finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX, según la cual los salarios reales tienden "de forma natural" hacia un nivel mínimo, que corresponde a las necesidades mínimas de subsistencia de los trabajadores. Cualquier incremento en los salarios por encima de este nivel provoca que las familias tengan un mayor número de hijos y por tanto un incremento de la población, y el consiguiente aumento de la competencia por obtener un empleo hará que los salarios se reduzcan de nuevo a ese mínimo.